Hey, esto también es de hace tiempo, pero da igual, leeroslo, no es muy largo! Graciaaas!
FOREVER
Me desperté empapada en lágrimas y sudor, apenas había dormido, hacía días que cada vez que cerraba los ojos horribles pesadillas aparecían ante mí. Notaba como un dolor abrasador provocado por la perdida se hacía dueño de mi cuerpo y de mi mente. Era como si yo ya no habitara en mi cuerpo, como si fuera un robot, como si estuviera viendo la vida de otra persona en vez de la mía, la situación me superaba, era mucho más fácil dejarse llevar por el dolor que luchar para seguir adelante, pero entonces es cuando veo a mi madre y a mi hermano y sé que no me puedo rendir, que para ellos todo resulta igual de doloroso que para mí, pero lo tenemos que superar juntos, ayudándonos mutuamente.
Me pregunto continuamente porqué la vida es tan dura, porqué tenemos que decir adiós a los que queremos. Cada vez que miro la casa le echo de menos, sin él está todo tan triste, estamos todos tan perdidos, echo tanto de menos sus sonrisas y sus historias.
Me ducho y me arreglo, necesito salir, estar aquí solo me hace llorar, tengo tanto miedo de olvidar algo de él, tengo tanto miedo de olvidar tantos momentos juntos, tantas risas, pero entonces es cuando me doy cuenta, es cuando lo veo claro, él ya no estará nunca más aquí, pero siempre estará conmigo, en mi corazón protegiéndome de cualquier mal, y que deje de sufrir no significa que le olvide sino que sé que él no querría verme llorar, sé que él querría que le sonriera a la vida incluso en los peores momentos.
sábado, 31 de diciembre de 2011
viernes, 30 de diciembre de 2011
Holaaa!! Aquí os dejo loprimero que escribí... confieso que lo escribí hace un siglo, pero creo que no está mal! Espero que me dejeis vuestra opinion! Un besooo!
MALENTENDIDOS
-¡Déjame en paz! ¡Aléjate de mí, no quiero volver a verte! - Le grité con todas mi fuerzas, mientras corría hacia mi casa. No me siguió, me conocía y sabía que no le serviría de nada.
Llegué a mi casa y subí corriendo a mi habitación y allí estallé, empecé a llorar, en silencio en mi cama, encogida sufriendo por todo lo que había pasado ese día, por como toda mi vida y mi felicidad se habían venido abajo, en aquel momento algo en mi corazón se rompió. Lloré por todo y como nunca, me deshice en lágrimas y pasé así horas. No lo entendía, ¿por qué me había hecho esto? yo siempre fui sincera con él, y le quise, bueno y a pesar de todo le sigo queriendo con toda mi alma.
Sonó el teléfono, era él, aunque sabía que no le iba a contestar intentaba hablar conmigo, pero yo no estaba dispuesta a enfrentarme a esto ahora, no podía hablar con él, no quería que él supiese el daño que me había hecho.
Al día siguiente me levanté corriendo, no quería ver a nadie, me vestí y salí para poder estar sola, fui a un parque, donde tantas otras veces había estado con él, sentada en su regazo besándonos, sus labios dulces contra los míos, fundiéndonos en abrazos, repitiéndonos que nunca nos separaríamos. Pasé de largo casi a la carrera, y llegué a una calle desierta, ese era el lugar que buscaba. Me senté en un banco, allí podía estar sola, y pensar en cómo enfrentaría el día de mañana teniéndole que ver en el instituto.
-¿Te importa si me siento? preguntó una voz a mi lado, bueno en realidad no era una voz sino su voz.
-Vete, por favor. - ¿Tan difícil era de entender que no le quería ver?
-Júlia, por favor escúchame, tenemos que hablar. - me dijo posando una mano en mi pelo.
Me aparté bruscamente, no quería que me tocara, ya que si me tocaba sabia que le perdonaría cualquier cosa.
No tenemos nada de qué hablar, ya sé todo lo que necesito saber. - prácticamente se lo escupí.
No dijo nada más, simplemente se sentó en el banco conmigo, pero en la otra punta, y poco a poco me fue mirando. No soportaba estar tan cerca de él y no poder tocarlo, notaba como hasta la última de mis terminaciones nerviosas ansiaban estirar la mano y tocarle y rendirme bajo su influjo, cada segundo que él pasaba allí mi resolución de alejarme de él iba desapareciendo. Él me conocía demasiado, sabía que tenía que hacer, y yo notaba que estaba esperando el momento para explicarse, sin que yo le pidiese que desapareciera. Pasamos así casi una hora, yo encogida tan lejos de él como el banco me permitía, mirando al suelo y él mirándome a mí.
-No lo soporto más Júlia, por favor pégame, insúltame, descárgate pero por favor deja que me explique. - me rogó.
No contesté, me mantuve tan quieta como pude, tarea difícil ya que con cada palabra que pronunciaba mi corazón latía más fuerte. Él siguió insistiendo:
-Júlia, de verdad no es lo que tú piensas, no viste todo lo que pasó.
-Claro, Paul, claro, creo que vi más que suficiente, en realidad no sé ni por qué estoy hablando contigo, tendría que irme ahora mismo. - Dije con la mirada clavada en mis piernas.
- Pero no lo harás, Júlia te conozco y te quiero, y sé que deseas irte y dejarme aquí tirado pero a pesar de todo eres demasiado buena como para hacer eso. - dijo él e intentó acercarse un poco.
Esta vez no me aleje, porqué no había más banco y porqué estaba harta de huir.
-No vuelvas a decir que me quieres, no lo vuelvas a hacer. - exclamé mientras las lagrimas volvían a asomarse a mis ojos, y lentamente comenzaban a deslizarse por mis mejillas.
-Por favor no llores, si te digo que te quiero es porque es verdad, porque para mí solo existes tu y porqué lo que crees que viste ayer fue un malentendido.- se acercó un poco más, nuestras piernas estaban a punto de tocarse, y su olor empezaba a nublar mis pensamientos y mi fuerza.
-Está bien, no quiero hacerte llorar, cuando estés preparada para que hablemos, estaré dispuesto a explicártelo, no te quiero perder por una tontería.- se levantó lentamente me echó una última mirada y se fue.
¿Realmente era posible que todo fuese un malentendido y Paul me seguía queriendo? Pero yo lo había visto con mis propios ojos en el pasillo del instituto, besándose con Katherine, mi peor enemiga, alguien que tiempos atrás había llegado a ser mi amiga, pero que ahora me odiaba y yo no sabía ni él porqué. Por otro lado eso me decía que quizás debería escuchar a Paul. No sabía qué hacer, estaba muy confundida.
Me levanté, era tarde así que sería mejor que fuese hacia casa, no tenía ganas de inventar excusas para no aparecer a comer, llegué a casa, mi madre no me preguntó nada, sabía que no era un buen momento para decirme algo, subí directa a mi habitación, ¿Y si llamaba a Paul? ¿Pero qué le diría? ¿Estaría preparada para escuchar lo que él me quería contar? ¿Me podría creer lo que él me contara?
Cogí el móvil, marqué su número, pero colgué antes de que iniciara la llamada, tenía miedo de escuchar que no me quería, que sus anteriores palabras solo eran una forma de tranquilizarme. Volví a marcar el número pero esta vez no colgué hasta que oí el tono de llamada.
Segundos después mi móvil sonaba con la melodía que indicaba que él me estaba llamando. Cogí el teléfono un suave susurro se oía al otro lado del aparato.
-¿Júlia?
-Quiero verte, quiero que me lo expliques, quiero no creerme lo que he visto, quiero...
<<Estar contigo>> Así terminaba la frase, pero no se lo quise decir, primero necesitaba oír todo lo que había pasado.
- ¡Sabía que me darías la oportunidad de explicarme, sabía que no desaparecerías sin más!
- Podemos vernos en una hora en nuestro parque, Paul por favor, confío en ti, por eso te voy a escuchar, no me falles, sabes que...
Pero en ese momento corté la llamada, prefería dejarlo así, no me quería rendir tan fácilmente, no quería acabar la frase.
Me arreglé y me mentalicé de que no podía hacerme más daño del que ya me había hecho. Cogí mi bolso favorito y me dirigí al lugar en el que habíamos quedado. Cuando llegue él ya estaba allí, esperándome.
-Hola.- dije sentándome a su lado
-Hola.- esbozó una sonrisa - Has venido.
-Claro, he venido a escucharte. - conteste mirándole a los ojos.
- Vale, gracias, solo te pido que no me interrumpas hasta que acabe. - y me miró con esa sonrisa torcida que conseguía que el corazón me latiera desbocadamente.
Asentí y él comenzó el relato.
-Katherine lleva varios días... buscándome, cada vez que me ve sin ti se me acerca y empieza a tontear conmigo.
La rabia me invadió pero pese a ello no le interrumpí, él se dio cuenta y corriendo añadió:
-Pero Júlia yo te tengo a ti y ya le dejé bien claro que no quería nada con ella. El problema es que ella no me dejó en paz. Empezó a aparecer de todos lados, era como una sombra que me perseguía sin cesar, y yo por miedo a que pensases lo que no era no te dije nada y evité que te dieras cuenta, cosa que no ha servido de mucho porque has acabado pensando mal, pero eso ahora da igual, lo que te decía, ayer fui a dejar los libros en la taquilla, para luego ir a buscarte, pero en ese momento apareció Katherine, vio que te acercabas y antes de que yo pudiera reaccionar me besó.
Una lágrima resbaló por mi mejilla, Paul siguió su recorrido con la vista, no quería llorar más estaba harta, intenté evitar con todas mis fuerzas que las lágrimas sigieran brotando, fracasé. Paul prosiguió contándome lo sucedido, intentando no herirme.
- Entonces tú lo viste, me chillaste y te fuiste, pero yo no la besé, yo nunca te haría algo así. Creo que todo esto ella solo lo ha hecho para ponerte celosa y hacer que rompiéramos, porqué por algún motivo te odia. De verdad Júlia yo solo te quiero a ti y nunca podre llegar a querer a otra.
Le mire fijamente. ¿Realmente algo que me había causado tanto dolor podía haber sido una estrategia de Katherine para destrozarme la vida? Tenía la respuesta a eso, claro que era verdad lo que Paul me acababa de contar. Ahora todo resultaba tan simple, Paul nunca me había engañado con Katherine, todo había sido culpa de ella.
-¿Júlia? Por favor di algo. - me pidió Paul preocupado por el efecto de sus palabras.
Pero no dije nada simplemente me acerqué lentamente a él hasta que nuestros labios se rozaron, y en ese momento el me besó, con toda la fuerza y deseo reprimidos durante los dos últimos días, mis lágrimas se mezclaron en nuestro beso, haciendo que este se volviera salado, pero a la vez fue él besó más dulce de todos.
Nuestras bocas se separaron, y solo fui capaz de articular dos simples palabras, que para mí lo significaban todo:
-Te quiero.- mi mundo volvía a tener sentido y Paul era todo mío, igual que yo toda suya.
MALENTENDIDOS
-¡Déjame en paz! ¡Aléjate de mí, no quiero volver a verte! - Le grité con todas mi fuerzas, mientras corría hacia mi casa. No me siguió, me conocía y sabía que no le serviría de nada.
Llegué a mi casa y subí corriendo a mi habitación y allí estallé, empecé a llorar, en silencio en mi cama, encogida sufriendo por todo lo que había pasado ese día, por como toda mi vida y mi felicidad se habían venido abajo, en aquel momento algo en mi corazón se rompió. Lloré por todo y como nunca, me deshice en lágrimas y pasé así horas. No lo entendía, ¿por qué me había hecho esto? yo siempre fui sincera con él, y le quise, bueno y a pesar de todo le sigo queriendo con toda mi alma.
Sonó el teléfono, era él, aunque sabía que no le iba a contestar intentaba hablar conmigo, pero yo no estaba dispuesta a enfrentarme a esto ahora, no podía hablar con él, no quería que él supiese el daño que me había hecho.
Al día siguiente me levanté corriendo, no quería ver a nadie, me vestí y salí para poder estar sola, fui a un parque, donde tantas otras veces había estado con él, sentada en su regazo besándonos, sus labios dulces contra los míos, fundiéndonos en abrazos, repitiéndonos que nunca nos separaríamos. Pasé de largo casi a la carrera, y llegué a una calle desierta, ese era el lugar que buscaba. Me senté en un banco, allí podía estar sola, y pensar en cómo enfrentaría el día de mañana teniéndole que ver en el instituto.
-¿Te importa si me siento? preguntó una voz a mi lado, bueno en realidad no era una voz sino su voz.
-Vete, por favor. - ¿Tan difícil era de entender que no le quería ver?
-Júlia, por favor escúchame, tenemos que hablar. - me dijo posando una mano en mi pelo.
Me aparté bruscamente, no quería que me tocara, ya que si me tocaba sabia que le perdonaría cualquier cosa.
No tenemos nada de qué hablar, ya sé todo lo que necesito saber. - prácticamente se lo escupí.
No dijo nada más, simplemente se sentó en el banco conmigo, pero en la otra punta, y poco a poco me fue mirando. No soportaba estar tan cerca de él y no poder tocarlo, notaba como hasta la última de mis terminaciones nerviosas ansiaban estirar la mano y tocarle y rendirme bajo su influjo, cada segundo que él pasaba allí mi resolución de alejarme de él iba desapareciendo. Él me conocía demasiado, sabía que tenía que hacer, y yo notaba que estaba esperando el momento para explicarse, sin que yo le pidiese que desapareciera. Pasamos así casi una hora, yo encogida tan lejos de él como el banco me permitía, mirando al suelo y él mirándome a mí.
-No lo soporto más Júlia, por favor pégame, insúltame, descárgate pero por favor deja que me explique. - me rogó.
No contesté, me mantuve tan quieta como pude, tarea difícil ya que con cada palabra que pronunciaba mi corazón latía más fuerte. Él siguió insistiendo:
-Júlia, de verdad no es lo que tú piensas, no viste todo lo que pasó.
-Claro, Paul, claro, creo que vi más que suficiente, en realidad no sé ni por qué estoy hablando contigo, tendría que irme ahora mismo. - Dije con la mirada clavada en mis piernas.
- Pero no lo harás, Júlia te conozco y te quiero, y sé que deseas irte y dejarme aquí tirado pero a pesar de todo eres demasiado buena como para hacer eso. - dijo él e intentó acercarse un poco.
Esta vez no me aleje, porqué no había más banco y porqué estaba harta de huir.
-No vuelvas a decir que me quieres, no lo vuelvas a hacer. - exclamé mientras las lagrimas volvían a asomarse a mis ojos, y lentamente comenzaban a deslizarse por mis mejillas.
-Por favor no llores, si te digo que te quiero es porque es verdad, porque para mí solo existes tu y porqué lo que crees que viste ayer fue un malentendido.- se acercó un poco más, nuestras piernas estaban a punto de tocarse, y su olor empezaba a nublar mis pensamientos y mi fuerza.
-Está bien, no quiero hacerte llorar, cuando estés preparada para que hablemos, estaré dispuesto a explicártelo, no te quiero perder por una tontería.- se levantó lentamente me echó una última mirada y se fue.
¿Realmente era posible que todo fuese un malentendido y Paul me seguía queriendo? Pero yo lo había visto con mis propios ojos en el pasillo del instituto, besándose con Katherine, mi peor enemiga, alguien que tiempos atrás había llegado a ser mi amiga, pero que ahora me odiaba y yo no sabía ni él porqué. Por otro lado eso me decía que quizás debería escuchar a Paul. No sabía qué hacer, estaba muy confundida.
Me levanté, era tarde así que sería mejor que fuese hacia casa, no tenía ganas de inventar excusas para no aparecer a comer, llegué a casa, mi madre no me preguntó nada, sabía que no era un buen momento para decirme algo, subí directa a mi habitación, ¿Y si llamaba a Paul? ¿Pero qué le diría? ¿Estaría preparada para escuchar lo que él me quería contar? ¿Me podría creer lo que él me contara?
Cogí el móvil, marqué su número, pero colgué antes de que iniciara la llamada, tenía miedo de escuchar que no me quería, que sus anteriores palabras solo eran una forma de tranquilizarme. Volví a marcar el número pero esta vez no colgué hasta que oí el tono de llamada.
Segundos después mi móvil sonaba con la melodía que indicaba que él me estaba llamando. Cogí el teléfono un suave susurro se oía al otro lado del aparato.
-¿Júlia?
-Quiero verte, quiero que me lo expliques, quiero no creerme lo que he visto, quiero...
<<Estar contigo>> Así terminaba la frase, pero no se lo quise decir, primero necesitaba oír todo lo que había pasado.
- ¡Sabía que me darías la oportunidad de explicarme, sabía que no desaparecerías sin más!
- Podemos vernos en una hora en nuestro parque, Paul por favor, confío en ti, por eso te voy a escuchar, no me falles, sabes que...
Pero en ese momento corté la llamada, prefería dejarlo así, no me quería rendir tan fácilmente, no quería acabar la frase.
Me arreglé y me mentalicé de que no podía hacerme más daño del que ya me había hecho. Cogí mi bolso favorito y me dirigí al lugar en el que habíamos quedado. Cuando llegue él ya estaba allí, esperándome.
-Hola.- dije sentándome a su lado
-Hola.- esbozó una sonrisa - Has venido.
-Claro, he venido a escucharte. - conteste mirándole a los ojos.
- Vale, gracias, solo te pido que no me interrumpas hasta que acabe. - y me miró con esa sonrisa torcida que conseguía que el corazón me latiera desbocadamente.
Asentí y él comenzó el relato.
-Katherine lleva varios días... buscándome, cada vez que me ve sin ti se me acerca y empieza a tontear conmigo.
La rabia me invadió pero pese a ello no le interrumpí, él se dio cuenta y corriendo añadió:
-Pero Júlia yo te tengo a ti y ya le dejé bien claro que no quería nada con ella. El problema es que ella no me dejó en paz. Empezó a aparecer de todos lados, era como una sombra que me perseguía sin cesar, y yo por miedo a que pensases lo que no era no te dije nada y evité que te dieras cuenta, cosa que no ha servido de mucho porque has acabado pensando mal, pero eso ahora da igual, lo que te decía, ayer fui a dejar los libros en la taquilla, para luego ir a buscarte, pero en ese momento apareció Katherine, vio que te acercabas y antes de que yo pudiera reaccionar me besó.
Una lágrima resbaló por mi mejilla, Paul siguió su recorrido con la vista, no quería llorar más estaba harta, intenté evitar con todas mis fuerzas que las lágrimas sigieran brotando, fracasé. Paul prosiguió contándome lo sucedido, intentando no herirme.
- Entonces tú lo viste, me chillaste y te fuiste, pero yo no la besé, yo nunca te haría algo así. Creo que todo esto ella solo lo ha hecho para ponerte celosa y hacer que rompiéramos, porqué por algún motivo te odia. De verdad Júlia yo solo te quiero a ti y nunca podre llegar a querer a otra.
Le mire fijamente. ¿Realmente algo que me había causado tanto dolor podía haber sido una estrategia de Katherine para destrozarme la vida? Tenía la respuesta a eso, claro que era verdad lo que Paul me acababa de contar. Ahora todo resultaba tan simple, Paul nunca me había engañado con Katherine, todo había sido culpa de ella.
-¿Júlia? Por favor di algo. - me pidió Paul preocupado por el efecto de sus palabras.
Pero no dije nada simplemente me acerqué lentamente a él hasta que nuestros labios se rozaron, y en ese momento el me besó, con toda la fuerza y deseo reprimidos durante los dos últimos días, mis lágrimas se mezclaron en nuestro beso, haciendo que este se volviera salado, pero a la vez fue él besó más dulce de todos.
Nuestras bocas se separaron, y solo fui capaz de articular dos simples palabras, que para mí lo significaban todo:
-Te quiero.- mi mundo volvía a tener sentido y Paul era todo mío, igual que yo toda suya.
HOLAAAA!!
Hey, hoy estreno blog, lo empiezo con mucha ilusion para ir subiendo las cosas que escribo y compartir mis obsesiones (sobretodo Ian Somerhalder y TVD jajajaj)
Bueno voy a empezar a subir algunas cosas ya, espero que os gusten ;)
Bueno voy a empezar a subir algunas cosas ya, espero que os gusten ;)
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